viernes, 23 de septiembre de 2011

FIN DE SEMANA DE LLUVIA


El sábado del fin de semana anterior, nos levantamos de la cama con el sonido de la lluvia en la calle, una lluvia bastante suave, pero constante. En Portland la lluvia es algo bastante habitual, sobre todo a partir de otoño, así que seguimos con el plan establecido, pero con la diferencia de que nos abrigamos con un anorak y zapatos para la lluvia. Una vez estamos preparados, nos dirigimos a uno de los eventos más populares del sábado en Portland, el “Farmer’s Market”, que consiste en un mercado de productos alimenticios de todo tipo al aire libre. En este mercado nos podemos encontrar con todo tipo de productos cultivados y elaborados en el Estado de Oregón, así que dichos productos son muy frescos. Nos podemos encontrar con frutas (desde frambuesas hasta sandías, pasando por melocotones, manzanas…), verduras, quesos, panes, galletas, pastas, flores, mieles, pescado, mermelada, etc. Y no sólo esto, sino que también hay carritos de comida (con pizzas, biscuits, crepes, burritos, etc) y música en directo. La verdad es que es un muy buen lugar para pasar el sábado por la mañana y comprar frutas y verduras para el resto de la semana. Esta vez, cuando llegamos tuvimos la suerte de que paró de llover por un rato, pero cuando volvíamos a casa se puso a llover otra vez, así que nos quedamos en casa, preparándonos un té y mirando películas y series el resto de la tarde.

Cuando nos levantamos el domingo por la mañana, vimos que volvía a llover, así que esta vez nos lo tomamos con calma, antes de decidirnos a salir a dar un paseo, esta vez al “Saturday Market”, que significa el Mercado del Sábado, que al tener tanto éxito, lo han ampliado para todo el fin de semana. Este también es un evento semanal, pero esta vez no nos encontramos con productos alimenticios, sino con productos de artesanía. En este mercado nos encontramos con jabones, espejos, sombreros, anillos, imanes para la nevera, camisetas e incluso con anillos y pendientes hechos con tenedores y cucharas. Para completar este mercado, también incluyen carritos de comida y música en directo, así que puedes para a comer y escuchar a músicos de Portland mientras te tomas una cerveza.

Como podéis ver, durante el fin de semana se pueden hacer cosas muy interessantes, y lo bueno es que siempre habrá gente, llueva o no llueva.

martes, 20 de septiembre de 2011

DESCUBRIENDO LA CIUDAD


Los siguientes días en Portland me los he pasado descubriendo un poco más la ciudad. Así que, estando otra vez por el centro, me decidí a visitar un centro comercial que consiste en dos edificios interconectados por un puente y un piso subterráneo. Esta vez mi sorpresa es encontrarme con esa atención por parte de los vendedores que nada más entrar te preguntan cómo estás o cómo va el día. Otro hecho curioso de los vendedores es que al apreciar que el acento con el que hablas es diferente, te preguntan de dónde eres, qué haces en la ciudad y si te gusta la ciudad, y tan grande es su interés, que incluso llaman a los otros dependientes para comentarles todo lo que les has dicho.

Por si no lo había comentado anteriormente, Portland es una de las ciudades más ecológicas de todos los Estados Unidos, aquí te encuentras a mucha gente viajando en bicicleta o en transporte público, que a pesar de ser bastante caro (2$ por viaje y sin descuento si te compras 10), resulta que es gratis en el centro de la ciudad, por lo que de momento tan sólo he comprado 3 tickets en 2 semanas. Como iba diciendo, la ciudad es muy ecológica y también muy verde, tiene montones de parques y todas las calles tienen árboles. El pasado jueves fuimos a uno de esos parques enormes dónde está el zoo, un anfiteatro para el verano y un precioso jardín de rosas. Me quedé asombrado de lo grande y variado que fue el jardín de rosas, ya que contenía cientos y cientos de tipos diferentes de rosas, de todos colores.

El pasado viernes fui a buscar a Hannah del trabajo, ya que terminó a las 12 del mediodía, y aprovechando que hacía buen tiempo (el cielo no estaba muy nublado y no hacía mucho frío), nos decidimos pedir comida en una de esas casetas de comida tan famosas en Portland. Me explicaré, en esta ciudad se lleva mucho lo de comer por la calle, parques, etc. y la mejor forma de hacerlo en comprando la comida en una de esas casetas (me parece que todavía no he subido ninguna foto en facebook, pero pronto lo haré) que se encuentran por todas partes en el centro. La verdad es que me gusta mucho, ya que normalmente encuentras a 10 casetas de comida diferente en un mismo bloque de edificios, así que puedes elegir entre comida tailandesa, mejicana, hindú, hamburguesas, sándwiches, etc. Así que una vez pedimos lo que queremos (yo me pido un sándwich delicioso de jamón, pavo, bacon, lechuga y tomate), nos sentamos en un banco del parque y nos lo comemos. Luego vamos caminando hacia el río y nos encontramos con el parque más pequeño del mundo, un pino minúsculo con un par de plantas, así que me hago una foto y seguimos caminando. Así que, después de un largo paseo, nos dirigimos a casa a descansar un rato, cenar y volver a salir, pero esta vez nos dirigimos a un bar de deportes, para ver el partido de futbol de los Portland Timbers, que viene a ser como los Leñadores de Portland. He de decir, que aunque no sea lo mismo que ver el Barça, me lo pasé muy bien, ya que ganamos 3-0 (sí, ya soy un fan de los Timbers y mañana intentaremos ir a ver el partido en el campo) y pude ver algunas pequeñas diferencias con nuestro futbol, por ejemplo ellos tienen una mascota (que es un leñador, como no), que al marcar un gol, coge su moto sierra y corta un trozo de un tronco enorme.

sábado, 17 de septiembre de 2011

MI PRIMERA SETMANA EN PORTLAND


Después de una noche larga, sin poder dormir más de 2 horas seguidas, me levanto de la cama a las 6 de la mañana totalmente confundido, mi cabeza está cansada, mi cuerpo cree que son las 3 de la tarde y mi estómago está revuelto. Me encuentro estirado en la cama de un estudio (pequeño piso con tres habitaciones: habitación/sala de estar, cocina y baño) muy bonito situado en un buen barrio. Pero para mi suerte, me espera un día muy tranquilo, dónde lo único que tengo que hacer es estar en cama, comer algo e ir a dar un pequeño paseo con Hannah por mi barrio.

Aquí empieza mi pequeña aventura en Portland, dónde el atractivo más turístico es una tienda de libros enorme, la gente es muy simpática y no para de beber café y a mediados de septiembre ya tengo que llevar camiseta, jersey y chaqueta.

Durante el fin de semana aprovechamos para hacer la compra en uno de esos enormes supermercados americanos, dónde los dependientes te preguntan cómo te encuentras o cómo es tu día, mientras te ponen la compra en la bolsa, algo que aunque parezca una tontería, se agradece. También paseamos por el barrio hasta llegar a un parque, en el cual durante el mes de septiembre miles de aves migratorias se reúnen al atardecer a los alrededores de la chimenea de una escuela, para danzar alrededor de ésta en forma de tornado, hasta que después de más de media hora, se decidan a zambullirse dentro de la chimenea para pasar la noche. He de decir es una experiencia muy bonita, tan bonita que mucha gente se acerca a observar el curioso evento, cargados con sillas, manteles y comida para disfrutar del espectáculo.

El lunes tuvimos que salir pronto de casa, ya que Hannah tenía que trabajar, así que la acompañé hasta el edificio donde trabaja, y luego, cargado con un mapa y una cámara de fotos, me dirijo a visitar a un pequeño parque con fuentes de agua muy originales. Al cabo de un rato, me voy paseando por el centro de la ciudad hasta llegar a una tienda de telefonía móvil para comprarme mi primer móvil americano. Y sorpresa, para recibir llamadas o mensajes también tienes que pagar! Así que para compensar mi pequeña frustración, me dirijo al río a hacer un par de fotos y a dar un pequeño paseo para después volver a casa.

El martes por la mañana decidimos salir a un bar para poder ver jugar el Barça en Champions, pero como podéis suponer, en América el futbol europeo no es muy importante, por lo que encontrar un bar dónde poder verlo es un poco complicado. Así que después de comer una buena hamburguesa en el bar, nos dirigimos a casa, pero en el camino nos encontramos con la segunda atracción de la ciudad: una tienda de donuts llamada “Voodoo Doughnut”, donde hacen todo tipo de donuts, ya sea con o sin agujero, relleno de crema o no, e incluso con diferentes formas, desde un muñeco vudú, hasta genitales masculinos. Así que después de hacer cola durante 5/10 minutos, nos adentramos a la tienda y pedimos un par de donuts, cada uno con su par de ojos e incluso mostacho. Para vuestra información, el donut fue delicioso, aunque probablemente sea el donut más grasiento que he comido nunca. Y sabéis qué? Podéis compraros una caja entera de donuts, como en las películas!

MI LLEGADA A AMÉRICA


Muchos de vosotros ya sabréis que para llegar hasta la costa oeste de los Estados Unidos se necesitan alrededor de 17 horas, que es lo que necesité en mi viaje. Mi viaje consistió en un vuelo de 10 horas desde Barcelona hasta Atlanta (costa este de los USA), con escala de 2 horas y media y luego otro vuelo de 4 horas hasta Portland. Supongo que muchos pensaréis que el primer vuelo debió ser bastante más duro que el segundo, pero la verdad es que el primer vuelo fue más llevadero, ya que en éste tuve 4 asientos para mi entera disposición, por lo que pude dormir “cómodamente”, estar muy tranquilo, leer mi libro y mirar cuántas pelis como quise. Además de poder pedir todas las bebidas que uno quiera de forma gratuita y disfrutar de una comida bastante decente. En cambio el segundo vuelo, al ser un vuelo nacional, éste se encontraba lleno de gente, con niños alrededor y sin poder ver ninguna película, a no ser que quisieras pagar 6 dólares. Esto sumado con mucho cansancio y ganas de llegar a tu nuevo hogar, hace que estas 4 horas se hagan muuuuy pesadas.

Así que, tras 20 horas estando de viaje (desde que uno se levanta de la cama para ir al aeropuerto),  llegué al aeropuerto de Portland y allí encontré a Hannah, y he de decir que fue uno de los momentos más bonitos y esperados de toda mi vida, ya que poder abrazar y besar a la persona que más quieres después de 4 meses sin poder hacerlo, no tiene precio. En ese momento es cuando uno se olvida por completo de lo largo que fue el día y lo cansado que uno se encuentra.

Una vez con la maleta en una mano y a Hannah con la otra, nos dirigimos a la parada de taxis, para que un taxi amarillo con cambio automático nos lleve a casa y así empezar mi estancia en la nueva ciudad.

INTRODUCCIÓN


Hace nueve días que he llegado a Portland y me parece que ya va siendo hora de que escriba algo sobre mi más reciente aventura: mudarme a Portland, estado de Oregón en Estados Unidos.

Supongo que para empezar debería explicar el porqué de esta decisión, resulta que soy recién Diplomado en Ciencias Empresariales por la Universitat de Barcelona y debido a que he estado 5 años en Barcelona, me parece que ya va siendo hora de cambiar de aires. En este último año en Barcelona debo decir que ha sido algo estresante, ya que además de matricularme para todos los créditos que me faltaban, también he estado en prácticas a media jornada. Debo decir que aunque fueran tiempos revueltos y estresantes, también han sido gratificantes: he disfrutado en el trabajo, he aprendido mucho en la Universidad, he pasado buenos momentos con mis amigos y he disfrutado de vivir en pareja con mi novia Hannah.

 Iba diciendo que necesitaba un cambio de aires, pues al haber terminado con la Universidad, me parece que merezco un descanso y a la vez vivir una nueva aventura, y que mejor aventura hay que mudarse con tu chica a los Estados Unidos? Por supuesto es una decisión difícil, ya que significa un gran gasto, pero me parece que voy a sacar buenas experiencias de este viaje que me ayudarán a construir mi futuro.

Espero que disfrutéis leyendo mis experiencias tanto como yo disfruto escribiéndolas.