domingo, 16 de octubre de 2011

UNA SETMANA PRODUCTIVA

Hace un par de semanas, me di cuenta que llevo más de un mes en Estados Unidos y todavía no he encontrado nada que me permita estar en este país por más de un mes. También me he dado cuenta que no conozco a casi nadie en la ciudad y que ya va siendo hora de ponerme las pilas y hacer algo productivo con mi tiempo en Portland.

Lo primero que se me ocurre es trabajar como voluntario en algún evento. Tras unos días encuentro la oportunidad perfecta para trabajar como voluntario y pasármelo bien. Se trata de una fiesta de la cerveza del estado de Oregón, dónde compras un vaso de cristal y unos tickets para tomar una muestra de la cerveza que te apetezca, lo que te cuesta 15$. Los que trabajan como voluntarios deben prestar su servicio durante 4 horas y como compensación reciben una camiseta de la fiesta, un vaso de cristal, 7 tickets para probar las cervezas y un ticket para comer algo. Como podéis observar, el hecho de trabajar gratis está bien incentivado. La fiesta en cuestión se celebró el sábado anterior a la otra punta de la ciudad, por lo que para llegar al lugar en transporte público iba a suponer un viajecito de hora y media. La fiesta de la cerveza se organizó en un parque de atracciones, que para mi desilusión no estaba en funcionamiento, y constaba de una carpa muy grande dónde se encontraba la barra donde pedir las cervezas (que por cierto eran más de 50 tipos diferentes), un escenario para los grupos de música y un montón de mesas y bancos para disfrutar de la bebida, comida y buena música folk yanqui. Mi función en este proyecto por algo más de dos horas fue colocar tickets de cerveza dentro de los vasos, organizándolos en cajas de cartón, para así facilitar la venta de vasos y tickets a los vendedores. La verdad es que fue algo aburrido, pero durante un rato estuve trabajando con un par de chicos que fueron muy simpáticos. Al terminar mi primer turno, tuve media hora para ir a comer algo, probar un par de cervezas y dar un pequeño paseo afuera de la carpa. Después de mi descanso volví a lo de los vasos durante media hora y luego me pusieron a la venta directa de tickets, que fue mucho más entretenido. Al terminar mi turno me obsequian con otro ticket para comer algo, así que me como un sándwich de pechuga de pollo con champiñones y queso, para luego dirigirme a probar un par de cervezas más. Tras una hora dando vueltas decido volver a casa, con la satisfacción de haber hecho algo bueno y algo achispado.
Durante la semana siguiente me pongo a buscar trabajo y a subir un anuncio en una página web, ofreciéndome para realizar traducciones de inglés al español/catalán y viceversa y también para pasear perros, en caso de que sus dueños no puedan. Para mi desilusión no recibí ninguna respuesta de los dos anuncios en las tres semanas que llevo haciéndolo, hasta que el miércoles pasado recibo un e-mail de una empresa, pidiéndome trabajar en un proyecto de 8 horas, ya que necesitan a alguien que hable catalán. Después de pasarme un día rellenando documentos y enviando e-mails, me encuentro a mi mismo con todo listo para trabajar en un proyecto con una empresa americana. El proyecto va a consistir en realizar pruebas de garantía de calidad en diferentes dispositivos para diferentes idiomas. Así que me encuentro que es viernes y estoy a punto de realizar mi primera experiencia laboral en los Estados Unidos, que va a consistir en pasarme 4 horas encerrado en una habitación con otras 7 u 8 personas, que hablan diferentes idiomas, para que cada uno pruebe el dispositivo en su idioma y compruebe que esté correctamente traducido e informar de cualquier error en el sistema.  Debo decir que es algo muy divertido, ya que te pagan por “jugar” con un dispositivo de última generación y comprobar que todo esté en orden. En realidad estoy muy emocionado por trabajar en este proyecto y espero que pueda realizar otros proyectos con esta empresa.

domingo, 2 de octubre de 2011

FIN DE SEMANA EN LA COSTA DE OREGÓN


Tras más de una semana sin escribir nada, aprovecho este domingo lluvioso para ir a tomar un té  en un Tea Shop cerca de casa y escribir en mi portátil sentado en una pequeña mesa en la terraza situada en el segundo piso. Como bien indica el título de esta entrada, voy a escribir sobre el fin de semana anterior, en el cuál fuimos de “viaje” a la costa de Oregón. Hacía tiempo que queríamos ir a la costa, pero como nosotros no tenemos coche, hemos tenido que esperar hasta que los padres de Hannah tuvieran un fin de semana libre, para así visitarnos y llevarnos de viaje. Como muchos de vosotros sabéis, cuando los hijos se marchan de casa para estudiar, cuando los padres les visitan, normalmente les traen un montón de comida. En este caso, los padres de Hannah nos trajeron una docena de donuts orgánicos y 3 barras de pan (hechos por la empresa del padre de Hannah), 4 trozos de salmón (el cual fue pescado por Matt, el hermano de Hannah), pesto verde casero, mermelada casera y un par de cosas más. 

Tras pasar la noche en casa, nos levantamos pronto, desayunamos y empezamos el viaje a la costa. Tras hora y media de viaje en coche, llegamos a un pueblecito situado en la costa del océano Pacífico, así que aparcamos y vamos a dar un paseo por la playa, que para mi sorpresa es enorme. Bueno, quizás no sea enorme, pero estando yo acostumbrado a las calas pequeñas de Menorca, cuando me encuentro con una playa tan larga y ancha me sorprende, aunque he de decir que dicha playa debía ser de 4 kilómetros o más. Creo que todavía no lo he mencionado, pero las playas de Oregón no se parecen mucho a las del mar Mediterráneo, ya que al estar bastante más al Norte y situada en el Océano Pacífico, el tiempo no suele ser tan soleado y definitivamente hace mucho más viento. Una vez en la playa, no puedo resistir la tentación de quitarme los zapatos y sentir esa maravillosa sensación cuando tus pies tocan la arena. Tampoco puedo evitar dirigirme hacía el Pacífico y tocarlo con mis pies, para darme cuenta que el agua está muy fría. Ahora entiendo porque la gente no suele nadar en estas costas, pero puedes ver que la gente aprovecha el viento y las olas para practicar Kite surf. Tras caminar a lo largo de la playa durante 10 o 15 minutos, nos acercamos a una isla/roca enorme situada dentro del mar, para que os hagáis una idea, es como una pequeña isla cerca de la orilla que es mucho más alta que ancha y está básicamente es una roca enorme. Estas “islas” se llaman Haystack, y al parecer se encuentran a lo largo de toda la costa de Oregón. Tras pasear por la playa, decidimos atravesar el pequeño pueblo para comprar unas chuches llamadas “Taffy de agua salada” que tienen textura de chiclets pero son comestibles. Hay Taffys de muchos sabores distintos, así que cogimos un par de los sabores que nos apetecían más, hasta que tuvimos unos 20 o 30 de ellos (he de decir que nos los comimos casi todos en una semana y que me gustaría comprar más).

Después de comer en un restaurante del pueblo, cogemos el coche y nos dirigimos a Manzanita, otro pequeño pueblo costero dónde pasaremos la noche. Al poco rato de llegar a Manzanita, decidimos dar otro paseo por la playa y disfrutar de la maravillosa sensación de estar a la playa. A la mañana siguiente, al ver que está lloviendo, desayunamos y poco después nos dirigimos hacia otro pueblo llamada Tillamook, que es famoso por su gran fábrica de queso, yogurt y helados. Así que paramos a la fábrica, damos un pequeño paseo para poder ver como preparan el queso, probamos unas muestras de queso y terminamos el tour con un cucurucho de helado enorme. Después del helado nos esperan  hora y media de coche, que aprovecho para admirar el verde paisaje de Oregón.