Tras casi 3 meses en Estados Unidos ha llegado la hora de volver a casa. Durante este tiempo me he dado cuenta de que conseguir trabajo es algo muy complicado, sobretodo por culpa de la dificultad de conseguir un visado para trabajar.
A pesar de no haber trabajado, a excepción de un proyecto, debo decir que ésta ha sido una experiencia muy gratificante. Estoy muy contento por haber estado estos 3 meses con mi novia en Portland, ya que así he conseguido vivir por un periodo de tiempo no muy largo como un americano. He disfrutado viendo cómo los americanos viven el fútbol (soccer), he vivido una experiencia increíble al estar presente en un partido de fútbol americano (football), he celebrado un "día de acción de gracias", he comido muchas tortitas, hamburguesas, donuts, etc., he probado un montón de cervezas diferentes gracias a 2 festivales de la cerveza (algo que se vive mucho en Portland), he conducido un coche automático en un pequeño viaje por carretera y he sido fascinado varias veces por la naturaleza y vistas de Oregón, cómo el Océano Pacífíco con sus Haystacks (grandes rocas que salen del mar), grandes montañas con excelentes vistas, cascadas enormes y un lago muy profundo dónde antes solía ser un volcán.
Estoy muy agradecido por toda la gente que me ha seguido y espero que hagáis disfrutado leyendo mis experiencias.
Gracias y hasta otra.
Aventuras en América
sábado, 3 de diciembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
UN PEQUEÑO ROAD TRIP (VIAJE POR CARRETERA)
Después de dos meses en Estados Unidos, me he dado cuenta de
que casi no he tenido ocasión de descubrir un poco más de Oregón. El único
viaje realizado hasta ahora fue a la costa. Así que me encuentro a tres semanas
de volver a casa y tan sólo tengo un fin de semana libre para poder hacer lo
que quiera (ya que los dos fines de semana siguientes están reservados: uno
para vivir un partido de fútbol americano en Eugene y el otro para vivir “El
día de acción de gracias”. Así que es miércoles y empiezo a pensar que me
gustaría alquilar un coche y conducir a algún lugar no muy lejos de Portland y
pasar allí una o dos noches. Para el destino tengo pensado dos lugares: Seattle
(una ciudad en el estado de Washington) o Multnomah Falls (la segunda cascada
más alta de Estados Unidos). Al final llegamos a la conclusión que el viaje a
Seattle sería demasiado largo y costoso, por lo que decidimos ir a ver las cascadas
de Multnomah de sábado a domingo.
El sábado a las 12 del mediodía nos encontramos Hannah y yo,
enfrente AVIS para alquilar el coche que nos llevará de viaje. Al alquilar el
coche lo ponemos a mi nombre, así que yo seré el encargado de conducirlo
durante todo el viaje, por lo que ahora nos enfrentamos a una terrible realidad:
yo nunca he conducido un coche automático y tampoco he conducido en Estados
Unidos, dónde algunas normas de tráfico son diferentes. Así que para
acostumbrar-me a la situación, decidimos dar un par de vueltas a la manzana
antes de coger la autopista.
Tras media hora de viaje por la autopista cogemos una salida
que nos llevará por un camino histórico y escénico (con vistas) a través de la
montaña hasta llegar a las cascadas de Multnomah. La verdad es que conducir un
coche automático es muy cómodo, lo que facilita la conducción por una carretera
llena de curvas a través de la montaña. Durante el camino realizamos un par de
paradas para disfrutar de las vistas, dónde des de lo alto de la montaña, se
puede ver el río Columbia y al otro lado el estado de Washington. Tras dos
paradas para disfrutar de las vistas, empezamos a encontrarnos con pequeñas
cataratas, así que paramos el coche, nos bajamos y vamos a dar un pequeño
paseo. Tras un par de paradas más llegamos a las famosas Multnomah Falls, que
cómo he comentado anteriormente es la segunda cascada más alta de los Estados
Unidos, con 182 metros de altura. La verdad es que la vista de estas cascadas
es impresionante, ya que es una especie de barranco en forma de semicírculo,
dónde justo al medio se encuentra la gran catarata y un poquito más cerca está
una segunda y más pequeña catarata. Describir el lugar es algo muy difícil, así
que si os pasáis por mi facebook podréis ver algunas fotos. Lo bueno de este
lugar, es que puedes seguir un camino que sube la montaña, cruza un puente y
sigue subiendo hasta llegar a la cima para así disfrutar de las vistas; en
nuestro caso nos conformamos con subir hasta la mitad del camino ya que estaba
lloviendo bastante y el sol se iba poniendo, así que volvemos al coche y volvemos
a la autopsita para llegar a Hood River (un pequeño pueblo al lado del río)
dónde vamos a pasar la noche.
El hotel dónde pasamos la noche es muy bonito, son tres
edificios de dos o tres plantas, justo al lado del río, y nuestra habitación
tiene una pequeña terraza con dos sillas para disfrutar de las vistas (que no
pudimos apreciar hasta la siguiente mañana ya que a las 5 de la tarde ya está
oscuro). Tras un rato en el hotel volvemos a coger el coche y vamos a cenar a
una destilería de cerveza dónde tienen un bar donde beber y comer. La
destilería es conocida en todo el estado y tiene una amplia variedad de
cervezas, así que para probar unas cuantas, nos decidimos a pedir 7 muestras de
cerveza servidas en vasos de 4 onzas (equivalente a 0,11 litros).
A la mañana siguiente nos levantamos pronto para desayunar y
volver a Portland antes de las 12. Pero antes de dirigirnos directamente a
Portland, paramos a ver otra de las cascadas y disfrutar por última vez del
paisaje y la naturaleza.
Como conclusión diré que en este viaje me lo pasé muy bien,
ya que conducí por primera vez en los Estados Unidos, conduci un coche
automático por primera vez y disfrute del paisaje y vistas preciosas de
Multnomah Falls y alrededores.
martes, 15 de noviembre de 2011
VUELTA A LA ACTIVIDAD
Después de un mes de inactividad me parece que ya es hora de
volver a escribir un poco más sobre mi estancia en los Estados Unidos. Desde la
última vez que escribí no han pasado muchas cosas, a excepción de esta última
semana que ha sido algo más interesante. Lo que he estado haciendo ha sido
buscar trabajo, valorar otras opciones de poder quedarme, leer Harry Potter e
intentar ver los partidos del Barça
Como muchos de vosotros sabréis, el 31 de octubre fue el día
de Halloween, el día de los muertos tan celebrado en Estados Unidos y otros
países de habla inglesa. Durante este día la gente tiene una excusa para poder
disfrazarse de muertos vivientes, personajes malvados o de cualquier otra cosa
y salir de fiesta, no solamente el día 31, sino también los dos fines de semana
previos a este día. Otra tradición en estas fechas es la de manipular una
calabaza para que tenga una forma siniestra. Este año y por primera vez he
tenido el placer de vaciar una calabaza y agujerearle unos ojos, nariz y boca.
La verdad es que es algo muy sencillo y muy divertido. Lo mejor llega cuando ya
lo tienes todo hecho y le pones una vela dentro, para que así salga luz por sus
ojos, nariz y boca. Para terminar, pones la calabaza en un lugar dónde la gente
lo pueda ver, así que al vivir en un segundo piso, lo mejor que se puede hacer
es dejarla en la entrada del apartamento. Desafortunadamente en el apartamento
donde vivo, parece ser que no hay niños y por desgracia ningún niño vino a
llamar a la puerta para pedir caramelos. Así que con mi pena por no ver niños
disfrazados delante de la puerta de mi casa, me tuve que comer los caramelos
que compré.
En la ciudad de Portland, cerca del lugar dónde vivo, hay
una tienda de recreativos que parece tener bastante de éxito en la gente adulta.
Escuché hablar de este lugar un par de veces y cada segundo jueves del mes
hacen una promoción que consiste en poder jugar tanto cuanto uno quiera en las
maquinas que quiera por 5 dólares de entrada. Como en casa no tengo ninguna
consola y a mí me gustan los videojuegos, me pareció una buena forma de saciar
mis necesidades. Así que a las 6 de la tarde, aparezco al lugar, pago mi
entrada de 5 dólares y me sumerjo en el mundo de los videojuegos. El lugar en cuestión
consiste en dos plantas, donde en la primera está el bar y las maquinas
recreativas que todos conocemos y en la segunda planta son solamente maquinas
de pinball (unas veinte en total). Tras casi dos horas en el lugar he jugado a
carreras de coches, disparado a zombies, intentado cazar a Donkey Kong, visto lo
mal que se me da jugar a pinball y jugado a otros juegos que no había visto
nunca antes, por lo que me doy por satisfecho y vuelvo a casa.
En los próximos días tengo pensado volver a publicar en el
blog, así que estad atentos.
domingo, 16 de octubre de 2011
UNA SETMANA PRODUCTIVA
Hace un par de semanas, me di cuenta que llevo más de un mes
en Estados Unidos y todavía no he encontrado nada que me permita estar en este
país por más de un mes. También me he dado cuenta que no conozco a casi nadie
en la ciudad y que ya va siendo hora de ponerme las pilas y hacer algo
productivo con mi tiempo en Portland.
Lo primero que se me ocurre es trabajar como voluntario en
algún evento. Tras unos días encuentro la oportunidad perfecta para trabajar
como voluntario y pasármelo bien. Se trata de una fiesta de la cerveza del
estado de Oregón, dónde compras un vaso de cristal y unos tickets para tomar
una muestra de la cerveza que te apetezca, lo que te cuesta 15$. Los que
trabajan como voluntarios deben prestar su servicio durante 4 horas y como
compensación reciben una camiseta de la fiesta, un vaso de cristal, 7 tickets
para probar las cervezas y un ticket para comer algo. Como podéis observar, el
hecho de trabajar gratis está bien incentivado. La fiesta en cuestión se
celebró el sábado anterior a la otra punta de la ciudad, por lo que para llegar
al lugar en transporte público iba a suponer un viajecito de hora y media. La
fiesta de la cerveza se organizó en un parque de atracciones, que para mi
desilusión no estaba en funcionamiento, y constaba de una carpa muy grande
dónde se encontraba la barra donde pedir las cervezas (que por cierto eran más
de 50 tipos diferentes), un escenario para los grupos de música y un montón de
mesas y bancos para disfrutar de la bebida, comida y buena música folk yanqui. Mi
función en este proyecto por algo más de dos horas fue colocar tickets de cerveza
dentro de los vasos, organizándolos en cajas de cartón, para así facilitar la
venta de vasos y tickets a los vendedores. La verdad es que fue algo aburrido,
pero durante un rato estuve trabajando con un par de chicos que fueron muy
simpáticos. Al terminar mi primer turno, tuve media hora para ir a comer algo,
probar un par de cervezas y dar un pequeño paseo afuera de la carpa. Después de
mi descanso volví a lo de los vasos durante media hora y luego me pusieron a la
venta directa de tickets, que fue mucho más entretenido. Al terminar mi turno
me obsequian con otro ticket para comer algo, así que me como un sándwich de
pechuga de pollo con champiñones y queso, para luego dirigirme a probar un par
de cervezas más. Tras una hora dando vueltas decido volver a casa, con la
satisfacción de haber hecho algo bueno y algo achispado.
domingo, 2 de octubre de 2011
FIN DE SEMANA EN LA COSTA DE OREGÓN
Tras más de una semana sin escribir nada, aprovecho este
domingo lluvioso para ir a tomar un té
en un Tea Shop cerca de casa y escribir en mi portátil sentado en una
pequeña mesa en la terraza situada en el segundo piso. Como bien indica el
título de esta entrada, voy a escribir sobre el fin de semana anterior, en el
cuál fuimos de “viaje” a la costa de Oregón. Hacía tiempo que queríamos ir a la
costa, pero como nosotros no tenemos coche, hemos tenido que esperar hasta que
los padres de Hannah tuvieran un fin de semana libre, para así visitarnos y
llevarnos de viaje. Como muchos de vosotros sabéis, cuando los hijos se marchan
de casa para estudiar, cuando los padres les visitan, normalmente les traen un
montón de comida. En este caso, los padres de Hannah nos trajeron una docena de
donuts orgánicos y 3 barras de pan (hechos por la empresa del padre de Hannah),
4 trozos de salmón (el cual fue pescado por Matt, el hermano de Hannah), pesto
verde casero, mermelada casera y un par de cosas más.
Tras pasar la noche en casa, nos levantamos pronto,
desayunamos y empezamos el viaje a la costa. Tras hora y media de viaje en
coche, llegamos a un pueblecito situado en la costa del océano Pacífico, así
que aparcamos y vamos a dar un paseo por la playa, que para mi sorpresa es
enorme. Bueno, quizás no sea enorme, pero estando yo acostumbrado a las calas
pequeñas de Menorca, cuando me encuentro con una playa tan larga y ancha me
sorprende, aunque he de decir que dicha playa debía ser de 4 kilómetros o más.
Creo que todavía no lo he mencionado, pero las playas de Oregón no se parecen
mucho a las del mar Mediterráneo, ya que al estar bastante más al Norte y situada
en el Océano Pacífico, el tiempo no suele ser tan soleado y definitivamente
hace mucho más viento. Una vez en la playa, no puedo resistir la tentación de
quitarme los zapatos y sentir esa maravillosa sensación cuando tus pies tocan
la arena. Tampoco puedo evitar dirigirme hacía el Pacífico y tocarlo con mis
pies, para darme cuenta que el agua está muy fría. Ahora entiendo porque la
gente no suele nadar en estas costas, pero puedes ver que la gente aprovecha el
viento y las olas para practicar Kite surf. Tras caminar a lo largo de la playa
durante 10 o 15 minutos, nos acercamos a una isla/roca enorme situada dentro
del mar, para que os hagáis una idea, es como una pequeña isla cerca de la orilla
que es mucho más alta que ancha y está básicamente es una roca enorme. Estas “islas”
se llaman Haystack, y al parecer se
encuentran a lo largo de toda la costa de Oregón. Tras pasear por la playa,
decidimos atravesar el pequeño pueblo para comprar unas chuches llamadas “Taffy de agua salada” que tienen textura
de chiclets pero son comestibles. Hay Taffys de muchos sabores distintos, así
que cogimos un par de los sabores que nos apetecían más, hasta que tuvimos unos
20 o 30 de ellos (he de decir que nos los comimos casi todos en una semana y
que me gustaría comprar más).
Después de comer en un restaurante del pueblo, cogemos el
coche y nos dirigimos a Manzanita, otro pequeño pueblo costero dónde pasaremos
la noche. Al poco rato de llegar a Manzanita, decidimos dar otro paseo por la
playa y disfrutar de la maravillosa sensación de estar a la playa. A la mañana
siguiente, al ver que está lloviendo, desayunamos y poco después nos dirigimos
hacia otro pueblo llamada Tillamook, que es famoso por su gran fábrica de queso,
yogurt y helados. Así que paramos a la fábrica, damos un pequeño paseo para
poder ver como preparan el queso, probamos unas muestras de queso y terminamos
el tour con un cucurucho de helado enorme. Después del helado nos esperan hora y media de coche, que aprovecho para
admirar el verde paisaje de Oregón.
viernes, 23 de septiembre de 2011
FIN DE SEMANA DE LLUVIA
El sábado del fin de semana anterior, nos levantamos de la
cama con el sonido de la lluvia en la calle, una lluvia bastante suave, pero
constante. En Portland la lluvia es algo bastante habitual, sobre todo a partir
de otoño, así que seguimos con el plan establecido, pero con la diferencia de
que nos abrigamos con un anorak y zapatos para la lluvia. Una vez estamos
preparados, nos dirigimos a uno de los eventos más populares del sábado en
Portland, el “Farmer’s Market”, que consiste en un mercado de productos
alimenticios de todo tipo al aire libre. En este mercado nos podemos encontrar
con todo tipo de productos cultivados y elaborados en el Estado de Oregón, así
que dichos productos son muy frescos. Nos podemos encontrar con frutas (desde
frambuesas hasta sandías, pasando por melocotones, manzanas…), verduras,
quesos, panes, galletas, pastas, flores, mieles, pescado, mermelada, etc. Y no
sólo esto, sino que también hay carritos de comida (con pizzas, biscuits,
crepes, burritos, etc) y música en directo. La verdad es que es un muy buen lugar
para pasar el sábado por la mañana y comprar frutas y verduras para el resto de
la semana. Esta vez, cuando llegamos tuvimos la suerte de que paró de llover
por un rato, pero cuando volvíamos a casa se puso a llover otra vez, así que
nos quedamos en casa, preparándonos un té y mirando películas y series el resto
de la tarde.
Cuando nos levantamos el domingo por la mañana, vimos que
volvía a llover, así que esta vez nos lo tomamos con calma, antes de decidirnos
a salir a dar un paseo, esta vez al “Saturday Market”, que significa el Mercado
del Sábado, que al tener tanto éxito, lo han ampliado para todo el fin de
semana. Este también es un evento semanal, pero esta vez no nos encontramos con
productos alimenticios, sino con productos de artesanía. En este mercado nos
encontramos con jabones, espejos, sombreros, anillos, imanes para la nevera, camisetas
e incluso con anillos y pendientes hechos con tenedores y cucharas. Para
completar este mercado, también incluyen carritos de comida y música en
directo, así que puedes para a comer y escuchar a músicos de Portland mientras
te tomas una cerveza.
Como podéis ver, durante el fin de semana se pueden hacer cosas muy interessantes, y lo bueno es que siempre habrá gente, llueva o no llueva.
martes, 20 de septiembre de 2011
DESCUBRIENDO LA CIUDAD
Los siguientes días en Portland me los he pasado
descubriendo un poco más la ciudad. Así que, estando otra vez por el centro, me
decidí a visitar un centro comercial que consiste en dos edificios
interconectados por un puente y un piso subterráneo. Esta vez mi sorpresa es
encontrarme con esa atención por parte de los vendedores que nada más entrar te
preguntan cómo estás o cómo va el día. Otro hecho curioso de los vendedores es
que al apreciar que el acento con el que hablas es diferente, te preguntan de
dónde eres, qué haces en la ciudad y si te gusta la ciudad, y tan grande es su
interés, que incluso llaman a los otros dependientes para comentarles todo lo
que les has dicho.
Por si no lo había comentado anteriormente, Portland es una de
las ciudades más ecológicas de todos los Estados Unidos, aquí te encuentras a
mucha gente viajando en bicicleta o en transporte público, que a pesar de ser
bastante caro (2$ por viaje y sin descuento si te compras 10), resulta que es
gratis en el centro de la ciudad, por lo que de momento tan sólo he comprado 3
tickets en 2 semanas. Como iba diciendo, la ciudad es muy ecológica y también
muy verde, tiene montones de parques y todas las calles tienen árboles. El
pasado jueves fuimos a uno de esos parques enormes dónde está el zoo, un anfiteatro
para el verano y un precioso jardín de rosas. Me quedé asombrado de lo grande y
variado que fue el jardín de rosas, ya que contenía cientos y cientos de tipos
diferentes de rosas, de todos colores.
El pasado viernes fui a buscar a Hannah del trabajo, ya que
terminó a las 12 del mediodía, y aprovechando que hacía buen tiempo (el cielo
no estaba muy nublado y no hacía mucho frío), nos decidimos pedir comida en una
de esas casetas de comida tan famosas en Portland. Me explicaré, en esta ciudad
se lleva mucho lo de comer por la calle, parques, etc. y la mejor forma de
hacerlo en comprando la comida en una de esas casetas (me parece que todavía no
he subido ninguna foto en facebook, pero pronto lo haré) que se encuentran por
todas partes en el centro. La verdad es que me gusta mucho, ya que normalmente
encuentras a 10 casetas de comida diferente en un mismo bloque de edificios,
así que puedes elegir entre comida tailandesa, mejicana, hindú, hamburguesas, sándwiches,
etc. Así que una vez pedimos lo que queremos (yo me pido un sándwich delicioso de
jamón, pavo, bacon, lechuga y tomate), nos sentamos en un banco del parque y
nos lo comemos. Luego vamos caminando hacia el río y nos encontramos con el
parque más pequeño del mundo, un pino minúsculo con un par de plantas, así que
me hago una foto y seguimos caminando. Así que, después de un largo paseo, nos
dirigimos a casa a descansar un rato, cenar y volver a salir, pero esta vez nos
dirigimos a un bar de deportes, para ver el partido de futbol de los Portland
Timbers, que viene a ser como los Leñadores de Portland. He de decir, que
aunque no sea lo mismo que ver el Barça, me lo pasé muy bien, ya que ganamos
3-0 (sí, ya soy un fan de los Timbers y mañana intentaremos ir a ver el partido
en el campo) y pude ver algunas pequeñas diferencias con nuestro futbol, por
ejemplo ellos tienen una mascota (que es un leñador, como no), que al marcar un
gol, coge su moto sierra y corta un trozo de un tronco enorme.
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