martes, 22 de noviembre de 2011

UN PEQUEÑO ROAD TRIP (VIAJE POR CARRETERA)


Después de dos meses en Estados Unidos, me he dado cuenta de que casi no he tenido ocasión de descubrir un poco más de Oregón. El único viaje realizado hasta ahora fue a la costa. Así que me encuentro a tres semanas de volver a casa y tan sólo tengo un fin de semana libre para poder hacer lo que quiera (ya que los dos fines de semana siguientes están reservados: uno para vivir un partido de fútbol americano en Eugene y el otro para vivir “El día de acción de gracias”. Así que es miércoles y empiezo a pensar que me gustaría alquilar un coche y conducir a algún lugar no muy lejos de Portland y pasar allí una o dos noches. Para el destino tengo pensado dos lugares: Seattle (una ciudad en el estado de Washington) o Multnomah Falls (la segunda cascada más alta de Estados Unidos). Al final llegamos a la conclusión que el viaje a Seattle sería demasiado largo y costoso, por lo que decidimos ir a ver las cascadas de Multnomah de sábado a domingo.

El sábado a las 12 del mediodía nos encontramos Hannah y yo, enfrente AVIS para alquilar el coche que nos llevará de viaje. Al alquilar el coche lo ponemos a mi nombre, así que yo seré el encargado de conducirlo durante todo el viaje, por lo que ahora nos enfrentamos a una terrible realidad: yo nunca he conducido un coche automático y tampoco he conducido en Estados Unidos, dónde algunas normas de tráfico son diferentes. Así que para acostumbrar-me a la situación, decidimos dar un par de vueltas a la manzana antes de coger la autopista.

Tras media hora de viaje por la autopista cogemos una salida que nos llevará por un camino histórico y escénico (con vistas) a través de la montaña hasta llegar a las cascadas de Multnomah. La verdad es que conducir un coche automático es muy cómodo, lo que facilita la conducción por una carretera llena de curvas a través de la montaña. Durante el camino realizamos un par de paradas para disfrutar de las vistas, dónde des de lo alto de la montaña, se puede ver el río Columbia y al otro lado el estado de Washington. Tras dos paradas para disfrutar de las vistas, empezamos a encontrarnos con pequeñas cataratas, así que paramos el coche, nos bajamos y vamos a dar un pequeño paseo. Tras un par de paradas más llegamos a las famosas Multnomah Falls, que cómo he comentado anteriormente es la segunda cascada más alta de los Estados Unidos, con 182 metros de altura. La verdad es que la vista de estas cascadas es impresionante, ya que es una especie de barranco en forma de semicírculo, dónde justo al medio se encuentra la gran catarata y un poquito más cerca está una segunda y más pequeña catarata. Describir el lugar es algo muy difícil, así que si os pasáis por mi facebook podréis ver algunas fotos. Lo bueno de este lugar, es que puedes seguir un camino que sube la montaña, cruza un puente y sigue subiendo hasta llegar a la cima para así disfrutar de las vistas; en nuestro caso nos conformamos con subir hasta la mitad del camino ya que estaba lloviendo bastante y el sol se iba poniendo, así que volvemos al coche y volvemos a la autopsita para llegar a Hood River (un pequeño pueblo al lado del río) dónde vamos a pasar la noche. 

El hotel dónde pasamos la noche es muy bonito, son tres edificios de dos o tres plantas, justo al lado del río, y nuestra habitación tiene una pequeña terraza con dos sillas para disfrutar de las vistas (que no pudimos apreciar hasta la siguiente mañana ya que a las 5 de la tarde ya está oscuro). Tras un rato en el hotel volvemos a coger el coche y vamos a cenar a una destilería de cerveza dónde tienen un bar donde beber y comer. La destilería es conocida en todo el estado y tiene una amplia variedad de cervezas, así que para probar unas cuantas, nos decidimos a pedir 7 muestras de cerveza servidas en vasos de 4 onzas (equivalente a 0,11 litros).

A la mañana siguiente nos levantamos pronto para desayunar y volver a Portland antes de las 12. Pero antes de dirigirnos directamente a Portland, paramos a ver otra de las cascadas y disfrutar por última vez del paisaje y la naturaleza.

Como conclusión diré que en este viaje me lo pasé muy bien, ya que conducí por primera vez en los Estados Unidos, conduci un coche automático por primera vez y disfrute del paisaje y vistas preciosas de Multnomah Falls y alrededores.

martes, 15 de noviembre de 2011

VUELTA A LA ACTIVIDAD


Después de un mes de inactividad me parece que ya es hora de volver a escribir un poco más sobre mi estancia en los Estados Unidos. Desde la última vez que escribí no han pasado muchas cosas, a excepción de esta última semana que ha sido algo más interesante. Lo que he estado haciendo ha sido buscar trabajo, valorar otras opciones de poder quedarme, leer Harry Potter e intentar ver los partidos del Barça

Como muchos de vosotros sabréis, el 31 de octubre fue el día de Halloween, el día de los muertos tan celebrado en Estados Unidos y otros países de habla inglesa. Durante este día la gente tiene una excusa para poder disfrazarse de muertos vivientes, personajes malvados o de cualquier otra cosa y salir de fiesta, no solamente el día 31, sino también los dos fines de semana previos a este día. Otra tradición en estas fechas es la de manipular una calabaza para que tenga una forma siniestra. Este año y por primera vez he tenido el placer de vaciar una calabaza y agujerearle unos ojos, nariz y boca. La verdad es que es algo muy sencillo y muy divertido. Lo mejor llega cuando ya lo tienes todo hecho y le pones una vela dentro, para que así salga luz por sus ojos, nariz y boca. Para terminar, pones la calabaza en un lugar dónde la gente lo pueda ver, así que al vivir en un segundo piso, lo mejor que se puede hacer es dejarla en la entrada del apartamento. Desafortunadamente en el apartamento donde vivo, parece ser que no hay niños y por desgracia ningún niño vino a llamar a la puerta para pedir caramelos. Así que con mi pena por no ver niños disfrazados delante de la puerta de mi casa, me tuve que comer los caramelos que compré.

En la ciudad de Portland, cerca del lugar dónde vivo, hay una tienda de recreativos que parece tener bastante de éxito en la gente adulta. Escuché hablar de este lugar un par de veces y cada segundo jueves del mes hacen una promoción que consiste en poder jugar tanto cuanto uno quiera en las maquinas que quiera por 5 dólares de entrada. Como en casa no tengo ninguna consola y a mí me gustan los videojuegos, me pareció una buena forma de saciar mis necesidades. Así que a las 6 de la tarde, aparezco al lugar, pago mi entrada de 5 dólares y me sumerjo en el mundo de los videojuegos. El lugar en cuestión consiste en dos plantas, donde en la primera está el bar y las maquinas recreativas que todos conocemos y en la segunda planta son solamente maquinas de pinball (unas veinte en total). Tras casi dos horas en el lugar he jugado a carreras de coches, disparado a zombies, intentado cazar a Donkey Kong, visto lo mal que se me da jugar a pinball y jugado a otros juegos que no había visto nunca antes, por lo que me doy por satisfecho y vuelvo a casa.

En los próximos días tengo pensado volver a publicar en el blog, así que estad atentos.