Muchos de vosotros ya sabréis que para llegar hasta la costa
oeste de los Estados Unidos se necesitan alrededor de 17 horas, que es lo que
necesité en mi viaje. Mi viaje consistió en un vuelo de 10 horas desde
Barcelona hasta Atlanta (costa este de los USA), con escala de 2 horas y media
y luego otro vuelo de 4 horas hasta Portland. Supongo que muchos pensaréis que
el primer vuelo debió ser bastante más duro que el segundo, pero la verdad es
que el primer vuelo fue más llevadero, ya que en éste tuve 4 asientos para mi
entera disposición, por lo que pude dormir “cómodamente”, estar muy tranquilo,
leer mi libro y mirar cuántas pelis como quise. Además de poder pedir todas las
bebidas que uno quiera de forma gratuita y disfrutar de una comida bastante
decente. En cambio el segundo vuelo, al ser un vuelo nacional, éste se
encontraba lleno de gente, con niños alrededor y sin poder ver ninguna película,
a no ser que quisieras pagar 6 dólares. Esto sumado con mucho cansancio y ganas
de llegar a tu nuevo hogar, hace que estas 4 horas se hagan muuuuy pesadas.
Así que, tras 20 horas estando de viaje (desde que uno se
levanta de la cama para ir al aeropuerto),
llegué al aeropuerto de Portland y allí encontré a Hannah, y he de decir
que fue uno de los momentos más bonitos y esperados de toda mi vida, ya que
poder abrazar y besar a la persona que más quieres después de 4 meses sin poder
hacerlo, no tiene precio. En ese momento es cuando uno se olvida por completo
de lo largo que fue el día y lo cansado que uno se encuentra.
Una vez con la maleta en una mano y a Hannah con la otra,
nos dirigimos a la parada de taxis, para que un taxi amarillo con cambio
automático nos lleve a casa y así empezar mi estancia en la nueva ciudad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario