domingo, 2 de octubre de 2011

FIN DE SEMANA EN LA COSTA DE OREGÓN


Tras más de una semana sin escribir nada, aprovecho este domingo lluvioso para ir a tomar un té  en un Tea Shop cerca de casa y escribir en mi portátil sentado en una pequeña mesa en la terraza situada en el segundo piso. Como bien indica el título de esta entrada, voy a escribir sobre el fin de semana anterior, en el cuál fuimos de “viaje” a la costa de Oregón. Hacía tiempo que queríamos ir a la costa, pero como nosotros no tenemos coche, hemos tenido que esperar hasta que los padres de Hannah tuvieran un fin de semana libre, para así visitarnos y llevarnos de viaje. Como muchos de vosotros sabéis, cuando los hijos se marchan de casa para estudiar, cuando los padres les visitan, normalmente les traen un montón de comida. En este caso, los padres de Hannah nos trajeron una docena de donuts orgánicos y 3 barras de pan (hechos por la empresa del padre de Hannah), 4 trozos de salmón (el cual fue pescado por Matt, el hermano de Hannah), pesto verde casero, mermelada casera y un par de cosas más. 

Tras pasar la noche en casa, nos levantamos pronto, desayunamos y empezamos el viaje a la costa. Tras hora y media de viaje en coche, llegamos a un pueblecito situado en la costa del océano Pacífico, así que aparcamos y vamos a dar un paseo por la playa, que para mi sorpresa es enorme. Bueno, quizás no sea enorme, pero estando yo acostumbrado a las calas pequeñas de Menorca, cuando me encuentro con una playa tan larga y ancha me sorprende, aunque he de decir que dicha playa debía ser de 4 kilómetros o más. Creo que todavía no lo he mencionado, pero las playas de Oregón no se parecen mucho a las del mar Mediterráneo, ya que al estar bastante más al Norte y situada en el Océano Pacífico, el tiempo no suele ser tan soleado y definitivamente hace mucho más viento. Una vez en la playa, no puedo resistir la tentación de quitarme los zapatos y sentir esa maravillosa sensación cuando tus pies tocan la arena. Tampoco puedo evitar dirigirme hacía el Pacífico y tocarlo con mis pies, para darme cuenta que el agua está muy fría. Ahora entiendo porque la gente no suele nadar en estas costas, pero puedes ver que la gente aprovecha el viento y las olas para practicar Kite surf. Tras caminar a lo largo de la playa durante 10 o 15 minutos, nos acercamos a una isla/roca enorme situada dentro del mar, para que os hagáis una idea, es como una pequeña isla cerca de la orilla que es mucho más alta que ancha y está básicamente es una roca enorme. Estas “islas” se llaman Haystack, y al parecer se encuentran a lo largo de toda la costa de Oregón. Tras pasear por la playa, decidimos atravesar el pequeño pueblo para comprar unas chuches llamadas “Taffy de agua salada” que tienen textura de chiclets pero son comestibles. Hay Taffys de muchos sabores distintos, así que cogimos un par de los sabores que nos apetecían más, hasta que tuvimos unos 20 o 30 de ellos (he de decir que nos los comimos casi todos en una semana y que me gustaría comprar más).

Después de comer en un restaurante del pueblo, cogemos el coche y nos dirigimos a Manzanita, otro pequeño pueblo costero dónde pasaremos la noche. Al poco rato de llegar a Manzanita, decidimos dar otro paseo por la playa y disfrutar de la maravillosa sensación de estar a la playa. A la mañana siguiente, al ver que está lloviendo, desayunamos y poco después nos dirigimos hacia otro pueblo llamada Tillamook, que es famoso por su gran fábrica de queso, yogurt y helados. Así que paramos a la fábrica, damos un pequeño paseo para poder ver como preparan el queso, probamos unas muestras de queso y terminamos el tour con un cucurucho de helado enorme. Después del helado nos esperan  hora y media de coche, que aprovecho para admirar el verde paisaje de Oregón.

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