Después de dos meses en Estados Unidos, me he dado cuenta de
que casi no he tenido ocasión de descubrir un poco más de Oregón. El único
viaje realizado hasta ahora fue a la costa. Así que me encuentro a tres semanas
de volver a casa y tan sólo tengo un fin de semana libre para poder hacer lo
que quiera (ya que los dos fines de semana siguientes están reservados: uno
para vivir un partido de fútbol americano en Eugene y el otro para vivir “El
día de acción de gracias”. Así que es miércoles y empiezo a pensar que me
gustaría alquilar un coche y conducir a algún lugar no muy lejos de Portland y
pasar allí una o dos noches. Para el destino tengo pensado dos lugares: Seattle
(una ciudad en el estado de Washington) o Multnomah Falls (la segunda cascada
más alta de Estados Unidos). Al final llegamos a la conclusión que el viaje a
Seattle sería demasiado largo y costoso, por lo que decidimos ir a ver las cascadas
de Multnomah de sábado a domingo.
El sábado a las 12 del mediodía nos encontramos Hannah y yo,
enfrente AVIS para alquilar el coche que nos llevará de viaje. Al alquilar el
coche lo ponemos a mi nombre, así que yo seré el encargado de conducirlo
durante todo el viaje, por lo que ahora nos enfrentamos a una terrible realidad:
yo nunca he conducido un coche automático y tampoco he conducido en Estados
Unidos, dónde algunas normas de tráfico son diferentes. Así que para
acostumbrar-me a la situación, decidimos dar un par de vueltas a la manzana
antes de coger la autopista.
Tras media hora de viaje por la autopista cogemos una salida
que nos llevará por un camino histórico y escénico (con vistas) a través de la
montaña hasta llegar a las cascadas de Multnomah. La verdad es que conducir un
coche automático es muy cómodo, lo que facilita la conducción por una carretera
llena de curvas a través de la montaña. Durante el camino realizamos un par de
paradas para disfrutar de las vistas, dónde des de lo alto de la montaña, se
puede ver el río Columbia y al otro lado el estado de Washington. Tras dos
paradas para disfrutar de las vistas, empezamos a encontrarnos con pequeñas
cataratas, así que paramos el coche, nos bajamos y vamos a dar un pequeño
paseo. Tras un par de paradas más llegamos a las famosas Multnomah Falls, que
cómo he comentado anteriormente es la segunda cascada más alta de los Estados
Unidos, con 182 metros de altura. La verdad es que la vista de estas cascadas
es impresionante, ya que es una especie de barranco en forma de semicírculo,
dónde justo al medio se encuentra la gran catarata y un poquito más cerca está
una segunda y más pequeña catarata. Describir el lugar es algo muy difícil, así
que si os pasáis por mi facebook podréis ver algunas fotos. Lo bueno de este
lugar, es que puedes seguir un camino que sube la montaña, cruza un puente y
sigue subiendo hasta llegar a la cima para así disfrutar de las vistas; en
nuestro caso nos conformamos con subir hasta la mitad del camino ya que estaba
lloviendo bastante y el sol se iba poniendo, así que volvemos al coche y volvemos
a la autopsita para llegar a Hood River (un pequeño pueblo al lado del río)
dónde vamos a pasar la noche.
El hotel dónde pasamos la noche es muy bonito, son tres
edificios de dos o tres plantas, justo al lado del río, y nuestra habitación
tiene una pequeña terraza con dos sillas para disfrutar de las vistas (que no
pudimos apreciar hasta la siguiente mañana ya que a las 5 de la tarde ya está
oscuro). Tras un rato en el hotel volvemos a coger el coche y vamos a cenar a
una destilería de cerveza dónde tienen un bar donde beber y comer. La
destilería es conocida en todo el estado y tiene una amplia variedad de
cervezas, así que para probar unas cuantas, nos decidimos a pedir 7 muestras de
cerveza servidas en vasos de 4 onzas (equivalente a 0,11 litros).
A la mañana siguiente nos levantamos pronto para desayunar y
volver a Portland antes de las 12. Pero antes de dirigirnos directamente a
Portland, paramos a ver otra de las cascadas y disfrutar por última vez del
paisaje y la naturaleza.
Como conclusión diré que en este viaje me lo pasé muy bien,
ya que conducí por primera vez en los Estados Unidos, conduci un coche
automático por primera vez y disfrute del paisaje y vistas preciosas de
Multnomah Falls y alrededores.
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