Después de un mes de inactividad me parece que ya es hora de
volver a escribir un poco más sobre mi estancia en los Estados Unidos. Desde la
última vez que escribí no han pasado muchas cosas, a excepción de esta última
semana que ha sido algo más interesante. Lo que he estado haciendo ha sido
buscar trabajo, valorar otras opciones de poder quedarme, leer Harry Potter e
intentar ver los partidos del Barça
Como muchos de vosotros sabréis, el 31 de octubre fue el día
de Halloween, el día de los muertos tan celebrado en Estados Unidos y otros
países de habla inglesa. Durante este día la gente tiene una excusa para poder
disfrazarse de muertos vivientes, personajes malvados o de cualquier otra cosa
y salir de fiesta, no solamente el día 31, sino también los dos fines de semana
previos a este día. Otra tradición en estas fechas es la de manipular una
calabaza para que tenga una forma siniestra. Este año y por primera vez he
tenido el placer de vaciar una calabaza y agujerearle unos ojos, nariz y boca.
La verdad es que es algo muy sencillo y muy divertido. Lo mejor llega cuando ya
lo tienes todo hecho y le pones una vela dentro, para que así salga luz por sus
ojos, nariz y boca. Para terminar, pones la calabaza en un lugar dónde la gente
lo pueda ver, así que al vivir en un segundo piso, lo mejor que se puede hacer
es dejarla en la entrada del apartamento. Desafortunadamente en el apartamento
donde vivo, parece ser que no hay niños y por desgracia ningún niño vino a
llamar a la puerta para pedir caramelos. Así que con mi pena por no ver niños
disfrazados delante de la puerta de mi casa, me tuve que comer los caramelos
que compré.
En la ciudad de Portland, cerca del lugar dónde vivo, hay
una tienda de recreativos que parece tener bastante de éxito en la gente adulta.
Escuché hablar de este lugar un par de veces y cada segundo jueves del mes
hacen una promoción que consiste en poder jugar tanto cuanto uno quiera en las
maquinas que quiera por 5 dólares de entrada. Como en casa no tengo ninguna
consola y a mí me gustan los videojuegos, me pareció una buena forma de saciar
mis necesidades. Así que a las 6 de la tarde, aparezco al lugar, pago mi
entrada de 5 dólares y me sumerjo en el mundo de los videojuegos. El lugar en cuestión
consiste en dos plantas, donde en la primera está el bar y las maquinas
recreativas que todos conocemos y en la segunda planta son solamente maquinas
de pinball (unas veinte en total). Tras casi dos horas en el lugar he jugado a
carreras de coches, disparado a zombies, intentado cazar a Donkey Kong, visto lo
mal que se me da jugar a pinball y jugado a otros juegos que no había visto
nunca antes, por lo que me doy por satisfecho y vuelvo a casa.
En los próximos días tengo pensado volver a publicar en el
blog, así que estad atentos.
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